Hay lugares que nos hacen detenernos.
Instantes que, sin saber por qué, queremos guardar. Viajamos, miramos, seguimos caminando.
Y mientras nosotros pasamos, algo permanece: un paisaje, una persona, una casa, una historia.
Fotografiar es intentar detener ese instante. Guardar una mirada antes de que se pierda, para que pueda volver a encontrarse con otros ojos.
Porque cuando nos vamos, siempre queda algo.